Mujer Kikibá

En Kikibá, cada huevo cuenta una historia de cuidado, tradición y trabajo en comunidad. Desde el gallinero hasta tu mesa, nuestras productoras siguen prácticas agroecológicas que garantizan un alimento sano, ético y lleno de amor.

CRÍA LIBRE Y ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

En Kikibá, el bienestar de las gallinas es parte fundamental del proceso. Nuestras productoras cuidan cada detalle desde el primer día: las gallinas viven en libertad, fuera de jaulas, en gallineros comunitarios construidos con materiales locales. Se alimentan con maíz picado, hierbas y hojas de la región, sin químicos ni hormonas, respetando sus ciclos naturales. Este modelo no solo mejora la calidad del huevo, también representa una forma más humana, saludable y sostenible de producir alimentos.

Gallinas Kikibá
Mujer Comercio Kikibá

TRABAJO COLECTIVO CON SENTIDO

Cada paso del proceso está impregnado de comunidad. Las mujeres del colectivo se organizan para recolectar los huevos, clasificarlos, limpiarlos y prepararlos para su venta o transformación. A través de talleres y capacitaciones constantes, fortalecen sus conocimientos en sanidad avícola, liderazgo, comercialización y agroecología. Más que una actividad económica, este trabajo representa una red de apoyo donde cada mujer aporta, aprende y crece junto con las demás.

DE LA COMUNIDAD AL MERCADO

Una vez listos, los huevos se etiquetan con la marca Kikibá, se empacan cuidadosamente y se distribuyen a través de redes locales y alianzas con empresas responsables, como los restaurantes Toks. Esto permite que el fruto del trabajo comunitario llegue a mesas de todo el país, generando ingresos justos y cerrando un círculo virtuoso: producción local, consumo consciente y empoderamiento femenino. Cada huevo vendido es una historia de dignidad, esfuerzo y autonomía.

Gallinas Kikibá